Adiós a la Infancia

El amante, en traducción de Ana María Moix en RBA Coleccionables.
El amante, en traducción de Ana María Moix en RBA Coleccionables.

El trasfondo de la excelente novella de Marguerite Duras, El amante, es la precaria existencia de una familia de colonos franceses con pocos medios en la Indochina (actual Vietnam) de los años 30 del siglo pasado. La peripecia relata la manera en la que la protagonista, cuyo nombre nunca llegamos a conocer, consigue librarse de un destino poco propicio en Saigón, mediante una temprana relación sexual con el hijo de un millonario chino en la que se pone a prueba su capacidad de hacerse valer de su precoz intuición de sus armas de mujer. Ella tiene quince años y medio solamente cuando atraviesa el Mekong en un transbordador que va de Vinhlong a Sadec, llevando puesto un vestido blanco casi transparente, unas sandalias doradas de tacón alto y un sombrero rosa de hombre con una cinta ancha.

La imagen de esta escena actúa como una visión poética recurrente. La novella está estructurada en una serie de fragmentos cortos introspectivos en los que los recuerdos de la narradora sobre un episodio crucial que marcaría un punto de inflexión en su vida, se desarrollan bajo el prisma de un inquisitivo sentir filosófico de gran lirismo.

Hasta cierto punto se trata de la historia de una justificación personal. La narradora, desde una edad que ya suponemos avanzada, se propone devolvernos aquella imagen que ella tiene de sí misma; como si alzase un espejo milagroso al pasado, en la novella se suceden una serie de estampas, escenas sólo parcialmente desarrolladas, intercaladas con comentarios dolientes por la amargura a la que la induce la memoria de un tiempo ya lejano pero que fue determinante para su formación como ser humano y como mujer.

La familia de la narradora reviste una gran importancia en su relato y conforma el marco en el que se desarrolla su ritual de maduración. El padre ya ha muerto cuando los hechos más relevantes de la historia tienen lugar. La madre, directora de una escuela en Sadec, parece permanentemente al borde de la locura, una locura amenazadora para los tres niños, que no tienen otra figura familiar, y una locura ante la que la narradora es la única de los tres con la capacidad de sentirse responsable y útil. El hermano mayor es el predilecto de la madre, pero es violento e irresponsable, despilfarra el dinero de la familia y es incapaz de ganarse un sustento hasta los 50 años. El hermano menor representa la indefensión y la infancia. Es con él con quien más se identifica la narradora, pues siente la necesidad de protegerlo. El hermano menor, que acaba muriendo de una bronconeumonía, representa aquella parte de sí misma que necesita ser rescatada.

El enfrentamiento del abusivo hermano mayor con el menor, que reviste el papel de víctima, constituye una dramatización del rito de paso que experimenta la niña fuera de casa, en un apartamento en la parte más sórdida de Saigón, entregada al placer de su frío descubrimiento del sexo. Es así que ella mata su infancia e ingresa en la edad adulta, aquellos rasgos de su carácter que se enfrentan al ambiente aniquilan a sus rasgos más débiles. El hermano menor es matado por el mayor. La niña por la mujer.

Se desliza entre las líneas de la novella la sutil pero contundente sugerencia de que las cosas no pueden ser de modo diferente a como ocurren. Albergamos en nuestro interior las posibilidades todas de aquello en lo que vamos a devenir, igual que la narradora a sus quince años y medio, justo antes de conocer al que sería su amante, guardaba en las líneas de su poderoso rostro los rasgos del deseo. Pasado, presente y futuro se entrelazan en la historia de la vida, pues somos aquello que fuimos, y no seremos más que aquello en lo que no podremos evitar convertirnos.

Y, sin embargo, a pesar de este aparente determinismo que envuelve la narración, la historia es en gran medida la celebración de una opción personal por la que la niña se desmarca de sus compañeras en el pensionado, que aspiran con suerte a convertirse en enfermeras, y en la escuela francesa, donde su predilección parece que se decanta más por el francés que por las matemáticas, aunque su madre quiere que saque unas oposiciones de matemáticas.

Finalmente será escritora, en Francia, lo que la capacita para contarnos la historia de cómo se convirtió en ella misma desde la intención de reflejar los “periodos ocultos” de esa misma historia. Una historia sin centro, que no se sucede en un camino ni en una línea, pues no es ésta la naturaleza de nuestro vivir, sino la recurrencia.

(13 octubre 2013)

correcciones a la traducción de la novela de Kate Morton, El jardín olvidado

The Forgotten Garden y El jardín olvidado
The Forgotten Garden y El jardín olvidado

The Forgotten Garden de Kate Morton fue la primera novela cuya traducción al español analicé. Esta actividad se ha descubierto para mí como una experiencia fascinante, pero el efecto total se ha visto incrementado por el hecho de que la traducción de The Forgotten Garden al español firmada por un tal Carlos Schroeder del que no he podido averiguar información alguna por Internet, está colmada de errores y despropósitos, algunos simples descuidos, otros de mayor gravedad. Tanto es así que el problema principal que aparece con este volumen publicado por Suma de Letras es no ya tanto que no se le haya hecho justicia a la propiedad intelectual de Kate Morton, sino que las propias gramática y sintaxis de la lengua española se han visto tan afectadas que uno se pregunta cómo ninguno de los más de 230.000 lectores de la novela en español parece haber puesto todavía el grito en el cielo, pues no hace falta poseer la versión original de la novela para detectar el fracaso de su rendición al castellano, ya que la ausencia de gramaticalidad y la tortuosidad de numerosas expresiones salta a la vista de cualquier lector.

Presentaré a continuación una breve aunque, espero, representativa, lista de ejemplos de fragmentos de traducción en los que no se ha respetado ni el sentido del texto en inglés ni la gramaticalidad propia del español. En primer lugar proporcionaré la traducción publicada y firmada por Carlos Schroeder y en segundo mi propia traducción:

“Every so often the traffic current swept a wind-blown cluster of people inside the restaurant doors…” (Chapter 19)
a. De cuando en cuando el flujo del tráfico barría a los grupos de gente arremolinada dentro del restaurante…
b. De cuando en cuando del flujo de transeúntes se desprendía un grupo de gente azotada por el viento que era barrida hacia el interior del restaurante…

“Mr Swindell had been threatening to call the do-gooders ever since Sammy left them…” (Chapter 20)
a. El señor Swindell llevaba tiempo amenazando con llamar a las ‘benefactoras’ desde que Sammy falleciera…
b. El señor Swindell había estado amenazando con llamar a las ‘benefactoras’ desde que Sammy falleció…

“She tugged slightly at Sammy’s cap, which she was still wearing.” (Chapter 20)
a. Tironeó apenas de la gorra de Sammy que llevaba puesta.
b. Se recolocó con cuidado la gorra de Sammy, que aún llevaba puesta.

“Another set of footsteps in the hall and Rose was granted brief respite from the challenge of summoning up further pleasantries to converse with this strange, silent cousin.” (Chapter 28)
a. Un nuevo ruido de pasos en el corredor y Rose pudo recuperarse brevemente del desafío de buscar nuevos comentarios agradables para conversar con esta extraña y silenciosa prima.
b. Otro ruido de pasos en el pasillo y a Rose le fue concedida la oportunidad de un breve descanso en la ardua tarea de invocar nuevas formalidades para conversar con esta extraña, silenciosa prima.

“A thin beam of light passed through a tiny hole in the centre of a timber knot at the back of the desk.” (chapter 30)
a. Un delgado rayo de luz pasó a través de un pequeño agujero en el centro de la mesa del escritorio.
b. Un delgado rayo de luz se deslizó a través de un pequeño agujero en el centro de un nudo de madera en la parte trasera del escritorio.

“The other woman’s breath was warm as she combed the hair from Adeline’s brow, strangely comforting.” (Chaper 31)
a. El aliento de la otra mujer era tibio al rozar los cabellos de la frente de Adeline, una extraña sensación reconfortante.
b. Percibió el aliento cálido, extrañamente reconfortante, de la otra mujer mientras ésta le cepillaba los cabellos desde la raíz.

“He tossed the residue of morning tea from the mugs and dangled a fresh bag over each rim.” (Chapter 38)
a. Echó el resto del té de la mañana de las tazas y puso una bolsita nueva en cada una.
b. Vació las tazas de los posos del té de la mañana y dejó caer una bolsita nueva sobre el borde de cada una.

“She shifted the handles of her plastic grocery bag from around her wrist and scratched the red imprints they’d made.” (Chapter 40)
a. Ella intercambió las bolsas de plástico del mercado de mano y se rascó las marcas rojas que habían dejado.
b. Cambió de posición las asas de su bolsa de plástico de la compra, que se habían clavado en sus muñecas, y rascó las marcas rojas que habían dejado.

Sirvan estas frases como muestra reducida de lo que es el carácter generalmente excesivamente descuidado de esta traducción, y ojala consiguiera esta pequeña nota llamar la atención de las personas responsables y capaces de hacer que todas las necesarias correcciones se llevasen a cabo en la traducción de un libro que debería servir para satisfacer al público español, no para confundirlo.

regreso al suspense

Tu nombre después de la lluvia y un par de rebanadas de tea loaf con mantequilla
Victoria Álvarez, Tu nombre después de la lluvia, 2014.

El año es 1903, el lugar Oxford, la ciudad de las agujas de ensueño, y los protagonistas el profesor Alexander Quills, —un investigador de la realidad paranormal, que ha tenido que abandonar su cátedra de Física Energética en la universidad, y que acaba de dar una exitosa conferencia en la británica Sociedad de Investigaciones Psíquicas sobre las máquinas que ha construido con inquietante propósito de detectar la presencia de criaturas sobrenaturales—, su amigo el joven huérfano y brillante estudiante de lenguas antiguas en el Balliol College Oliver Saunders, que está trabajando en la redacción de un diccionario de proverbios latinos, y por último, aunque no menos importante, el señor Lionel Lennox, un aventurero con grandes dotes de seducción que se gana la vida comerciando en el mercado negro de las obras de arte, lo que le lleva a no arredrarse ante la necesidad de rescatar tesoros arqueológicos de las tumbas que asalta si se presenta la ocasión, como es el caso de su fallido intento de sustracción del afamado espejo de la princesa Nefernefernura, hija del faraón Akenatón y de la reina Nefertiti, de la XVIII dinastía de Egipto.

Los tres amigos han creado la revista sobre sucesos sobrenaturales Dreaming Spires, que no atraviesa su mejor momento, pero cuando el profesor Quills recibe una misteriosa misiva desde Irlanda que reclama su presencia en un pueblecito cercano a Dublín en el que se ha producido una misteriosa muerte, intuye que han encontrado el caso que revivirá su publicación, pues el pueblo entero teme que quien ha acabado con la vida de su querido vecino Fearchar MacConnal es nada menos que una banshee, la que ronda el castillo de las últimas dos supervivientes del clan de los O’Laoire, la distante Rhiannon y su extraña joven hija Ailish.

Una vez en Kilcurling, los tres amigos ingleses entablan amistad con la familia que regenta el pub local, The Golden Pot, un hombre viudo y sus dos hijas, la mayor de las cuales, Jemima, también trabaja como doncella en el castillo de las O’Laoire junto al acantilado, para acceder al cual hay que atravesar el cementerio del pueblo, que se extiende todo a lo largo de la colina junto al mar. Pero Rhiannon O’Laoire se opone frontalmente a que los tres ingleses investiguen la existencia de la banshee en su propiedad. Los problemas económicos que les afectan a ella y a su hija le hacen considerar la necesidad de poner en venta del castillo, y no desea que se acrecienten los rumores. Entonces el profesor Quills tiene una brillante idea. Escribirán un artículo en su revista Dreaming Spires sobre el castillo, mencionando que tiene su propia banshee y que está en venta, pero no la muerte de McConnal, y seguramente les lloverán las ofertas. Así sucede, y la señora O’Laoire invita a tres posibles compradores a visitar la propiedad y discutir el precio de la venta. Un lluvioso día de finales de invierno llegan a Maor Cladaich los tres intrépidos candidatos a hacerse con el castillo: Delancey, un empresario irlandés que se enriqueció con el comercio de ovejas en Australia, don Reginald Archer, el dueño de una importante cadena hotelera americana, y la subyugante señorita Stirling, que viene en representación de un joven príncipe húngaro, Konstantin Dragomirásky, descendiente de la casa de Luxemburgo. Pero antes de que llegue el nuevo día, la banshee se habrá aparecido y uno de ellos habrá muerto en los jardines del castillo.

Las banshees son unas criaturas sobrenaturales del folclore irlandés de las que se cuenta que estaban asociadas a determinados clanes familiares de la isla y que con sus desgarradores cantos anunciaban la muerte de cada uno de los miembros del clan. Es de notar la coincidencia que tiene lugar al suceder que uno de los interesados en la compra del castillo irlandés sea un príncipe húngaro de la casa de Luxemburgo, pues esta familia noble cuenta con una figura muy parecida a las banshees en su leyenda. Se trata de Melusina, la mujer serpiente que con sus sollozos anunciaba a los oídos de las mujeres del clan que tenían el don de escucharla, la muerte de cada uno de los miembros del mismo.

Se trata de una novela muy recomendable para todos aquellos lectores que amen las tramas de misterio y aventuras. El argumento narrativo es ágil, los misterios se suceden y cada evento suscita nuevas preguntas. Los diálogos marcan el desarrollo de la acción e inciden en la caracterización de los protagonistas. Además, no falta el buen humor, bastante español, curiosamente, en una novela de estilo gótico, y el pulso narrativo es contundente. Los aspectos fundamentales de la historia son resueltos al final, pero éste queda abierto a una posible continuidad de las aventuras que viven los personajes, lo cual sería bastante deseable, y ojalá esta ilusionante joven escritora no deje de contribuir más volúmenes a lo que podría ser una atrayente saga de misterio.

El futuro está en el origen

Reseña de La región más transparente de Carlos Fuentes.

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La muerte de Artemio Cruz es una novela de Carlos Fuentes que leí con anterioridad a La región más transparente y creo que esto fue acertado, porque esto me ha permitido valorar La región más transparente como una novela germinal, pues en ella se produce un ensayo o ejercitación de una serie de temas que acabarían por adquirir gran relevancia en La muerte de Artemio Cruz en particular y posiblemente en toda la obra de Carlos Fuentes en general.

Señalé en mi entrada sobre La muerte de Artemio Cruz que pensaba que trataba sobre la conexión entre los temas del destino y el origen. Parece que no estuve muy desacertada, pues el tema del origen es quizás el tema predominante en La región más transparente, concretamente la necesidad de promover un progreso para el individuo y la nación (un destino conjunto) que se funde sobre los cimientos sólidos de un pasado cultural perfectamente asumido, de unos principios psicológicos y vitales plenamente interiorizados.

También aparece en La región más transparente otro tema que es destacado en La muerte de Artemio Cruz y que también se relaciona con The Great Gatsby, una novela con la que no puedo dejar de comparar temáticamente estas dos novelas de Carlos Fuentes. Se trata del tema de la precariedad del éxito. Gatsby y Artemio Cruz se corrompen para alcanzar el éxito, algo parecido le ocurre a Federico Robles cuando escoge a la frívola Norma Larragoiti como esposa, y el mismo dilema sobre la cuestionabilidad del éxito a toda costa es el que queda suspendido al final mismo de La región más transparente en torno al progreso en la carrera de Rodrigo Pola, el cual tampoco acaba casándose con la mujer de la que está enamorado.

Si Rodrigo Pola representa al literato profesional, contenido, Manuel Zamacona, concebido en la oscuridad del campanario de una capilla de pueblo, es la fuerza bruta del pensamiento. El origen para él es algo no dado de antemano sino en perpetuo proceso de creación. La obediencia ciega a las fuerzas telúricas lleva a los rituales de muerte que Teódula Moctezuma cree necesarios. Por otro lado, las nuevas sociedades burguesas resultado de la revolución son, además de cainitas, ávidas de desentenderse de cualquier vínculo con el pasado. La realidad es un futuro alcanzable: el camino dorado del capitalismo. El joven pensador Manuel Zamacona era el único personaje entregado a la sagrada tarea de realizar la ansiada síntesis, su ‘pacto de sol’ con México. Su incomprensible, gratuito asesinato el 15 de septiembre de 1951 confirma la desesperante vigencia del ciclo destructor de la auto-flagelación de México, que podríamos enlazar con el tema más amplio de la histórica derrota hispana.

(8 de septiembre de 2012)

relatos que comprenden vidas enteras

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Las historias en este último volumen publicado de Alice Munro parecen marcar un progresivo camino descendiente. La autora podría enmarcarse dentro de un realismo poético. Son relatos realistas porque describen retazos de vidas ordinarias de gente corriente que comete deslices que serán más o menos cruciales en sus vidas, y en las que los finales, sin ser felices o infelices, se quedan suspendidos, pues la vida misma no tiene principio ni final, sino que es un río que corre manso pero imparable.

Hablo de un camino descendente porque aunque el tema de la primera historia es un pequeño desliz, un encuentro sexual furtivo en un tren en marcha, la gravedad de cuyas consecuencias corresponde calibrar al propio lector, progresivamente nos encontramos con personajes cuyos errores de cálculo frente a las trampas que les presenta la vida, pequeños fracasos cotidianos, les van hundiendo más y más profundamente en el sufrimiento y la incertidumbre.

La caracterización es uno de los mayores logros de estas historias. Los personajes son los vehículos a través de los cuales los principales temas son presentados al lector. Así, conocemos a Corrie, una rica heredera, pero no tan joven, hermosa pero coja, que se entrega a una pasión ilícita con un hombre casado. ¿Cuál de los dos sale más favorecido?

También están aquellos personajes, mujeres en su mayor parte, que sufren desvaríos cuyas consecuencias no habían calibrado lo suficientemente. Como Greta, la joven mujer casada que tiene un furtivo encuentro sexual en el tren que la lleva a Toronto, donde va a encontrarse con un hombre que la trajo a casa de una cena en la que había bebido demasiado. También, está la madre de Caro, una niña a la que parece costarle aceptar que su madre la haya sacado del confortable hogar familiar para empezar una nueva vida en una caravana a la orilla de un bosque, con un actor algo hippie al que la idea de paternidad responsable le viene bastante ancha.

En su mayor parte, estos personajes son héroes de lo cotidiano, como el conmovedor policía del turno de noche de Maverley, que ofrece a la joven Leah, la hija adolescente de unos granjeros pobres y ariscos, una primera impresión de lo que pueden ser sus posibilidades en el mundo exterior, al contarle las descabelladas anécdotas que tienen lugar en las películas del cine del pueblo, que sus padres le prohíben ver.

Estos héroes anónimos muchas veces se enfrentan a momentos decisivos en los que deben tomar decisiones que transformarán sus vidas, y las de las personas en su entorno. Es el caso de Jackson Adams, el joven soldado que regresa de la guerra a su pueblo natal y a unos kilómetros de la estación decide saltar del tren en marcha en una curva lenta y empezar una nueva vida allá donde el azar le lleve. También está la valiente Dolly, que huye de su casa para evitar ser testigo de la posible infidelidad de su marido.

El tema de la supervivencia en un mundo extraño y poco favorable está acentuado en la historia de Oneida y el chico con el labio leporino, en su juventud tan alejados en el espectro social, pero cuyas vidas acaban convergiendo amarga y entrañablemente a un tiempo. El miedo y el sufrimiento que sienten, atrapados en una vida cuyos códigos no supieron a tiempo descifrar, es palpable en el caso de Dawn, un ama de casa atrapada en un opresivo matrimonio y que sueña con una vida social más gratificante, en la que no falten el arte, la sensibilidad, el gusto por lo superfluo.

Finalmente, una de las historias más hipnóticas y conmovedoras es la de Vivien Hyde, la maestra de escuela que acepta un trabajo en un sanatorio para niños tuberculosos a la orilla de un lago. ¿Encontrara allí su destino, junto al doctor Fox, que le ofrece ir a leer algunos de sus libros por las tardes, junto a una estufa eléctrica, en su pequeña casa abuhardillada?

Muy frecuentemente, al terminar de leer cada una de estas historias, que podrían considerarse mini-novelas, en un giro inesperado, sentimos que necesitamos volver al principio, para seguir las pistas que nos fueron dadas y que nos pasaron desapercibidas, para descubrir aquellos momentos en los que la explicación de todo se hacía ya palpable, pero que nuestros poco avezados sentidos ignoraron, pues la maestría de Alice Munro como narradora de historias es tal que en sus relatos la realidad fluye, como en la vida misma, imperceptiblemente preñada de significados.

Nota: Esta vez me he encontrado con una traducción recomendable realizada por Eugenia Vazquez Nacarino, a la que solamente he tenido que hacer 166 correcciones que no revestían gran gravedad.

https://kindle.amazon.com/your_highlights_and_notes/B00BNDGFLG
(Originariamente publicado el 25 de diciembre de 2013)

El misterio en torno a la caída de Ana Bolena persiste

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Habría querido leer Bring Up The Bodies consecutivamente a Wolf Hall, pero una serie de lecturas estivales se interpusieron. Sin embargo, mi memoria de la primera novela de la trilogía sobre Cromwell me permitió sumergirme en la lectura de la segunda sin experimentar dificultades, conocedora ya del gran elenco de personajes. Algunos críticos anglosajones han señalado que Bring Up The Bodies puede leerse de por sí, sin haberse acercado antes a Wolf Hall. Yo no estoy de acuerdo. En Bring Up The Bodies se da por supuesto que ya conocemos a los personajes de los que se habla, y la acción da comienzo in media res, durante la estancia de Henry VIII, Cromwell y su séquito en Wolf Hall, la residencia de la familia Seymour.

Con todo, y a pesar de este espíritu de continuidad, en mi opinión Bring Up The Bodies no es sino una sombra de lo que fue la novela inaugural de la trilogía. La mayor parte de los temas de Wolf Hall meramente se repiten, y en esta segunda ocasión palideciendo ante la comparación –la representación del carácter de Cromwell, que llena al lector de admiración y un sentimiento de complicidad en Wolf Hall, se vuelve repetitiva y hueca, al tiempo que la genialidad de su figura se diluye mientras éste se deja atrapar por las intrigas de las familias descendientes de los Plantagenets, Henry Courtenay, los Montague y los Pole, que simpatizan con la fe católica y con la princesa Mary y albergan la esperanza de que el interludio reformista se disuelva con el final del matrimonio con Ana Bolena. A título personal, y sin que medie una consideración de las valoraciones históricas de la parte que Thomas Cromwell pudo haber tenido en la caída de Ana Bolena, una cuestión en torno a la que todavía impera la especulación, desde el punto de vista del lector de la novela parece poco realista que el gran reformista Thomas Cromwell, que se hizo a sí mismo al tiempo que Ana se alzaba en la corte, aceptase prestarse a tomar parte en una conjura católica, incluso con el fin de, de esta manera, satisfacer al Enrique VIII, el cual, insatisfecho por que La Bolena no le hubiese dado un heredero varón, se enamoriscaba de la recatada –en tantos aspectos de su carácter opuesta a Ana Bolena– Jane Seymour. Sin embargo, entre los cargos contra Cromwell que le condujeron a su ejecución –momento que será narrado en la tercera novela de la trilogía– estaba el de preparar clandestinamente una boda suya con la princesa Mary. Las interrogaciones en torno a la figura histórica de Cromwell persisten, pero en lo que respecta a la verdad poética de esta novela, la caracterización de Cromwell, de las motivaciones que pudieron haberle llevado a intrigar contra Ana Bolena, no deja de parecer bastante poco convincente.

Por otro lado, en esta segunda novela Thomas Cromwell carece de antagonistas creíbles, como en su momento lo fuera, en la primera novela –un antagonista a la altura de Cromwell– el insobornable Tomás Moro. Los cuerpos a los que se refiere el título son los de los cuatro amantes de la reina que son ejecutados: Henry Norris, William Brereton, Francis Weston y el músico Mark Smeaton. Las caracterizaciones de todos estos, exceptuando quizás la de Mark, son someras. Se presentan los tres primeros como simples cortesanos galantes, y a nuestros ojos, cada uno de ellos podría ser intercambiable por el otro. Además, la motivación psicológica detrás de la elaboración de la venganza de Cromwell contra este grupo se refiere como su rencor por la parte que estos cortesanos, junto con George Boleyn, el hermano de la reina y también su amante, tuvieron en una representación teatral que es descrita en la primera novela de la trilogía, Wolf Hall, en la que cada uno de ellos agarraba al ya muerto cardenal Wolsey por una extremidad para conducirlo al infierno. Según la ideación de Mantel, Cromwell habría guardado los detalles de esta representación en su retina y su parte en la persecución y ejecución de los amantes de la reina, otrora enemigos de su mentor y protector Wolsey, respondería un personal ajuste de cuentas. De nuevo, corresponde al lector decidir si parece realista que la veneración de Thomas Cromwell por el cardenal llegase al extremo de sobrepasar su identificación con la Reforma, tan ampliamente ilustrada en amplios pasajes de la novela.

Como consideración final, en esta segunda novela no aparecen algunos de los elementos que dotaron de mayor profundidad a la primera, como las referencias escatológicas al posible origen mágico de los Tudor. Se mencionan algo los rumores de brujería de Ana Bolena, sobre todo por parte de un rey Enrique ansioso por encontrarle objeciones a su matrimonio con ella, pero sin que dejen de ser estos considerados como meros rumores sin fundamento o la sustancia de bromas privadas. La Ana Bolena de Bring Up The Bodies es un personaje que aparece mayormente en las conversaciones o en los pensamientos de los otros. No sabemos a ciencia cierta si le fue infiel al rey, pero esto es lo que señalan los crecientes rumores y las declaraciones de sus propias damas.

A pesar de todos estos pormenores, Bring Up The Bodies no deja de ser una novela rica, y una lectura necesaria para todo aquel que amó Wolf Hall. Importantes temas aparecen necesariamente reflejados constantemente, como la cuestión de la legitimidad de la voluntad real, aun cuando ésta sea constantemente voluble. Dice Henry hacia el principio de la novela:

“Dios no permitiría que mi placer fuese contrario a sus designios, ni que mis designios quedasen bloqueados por su voluntad.”

Nos queda, pues, aguardar una tercera parte en la que el genio del espíritu de Cromwell no se vea ensombrecido por las incertidumbres en torno a su verdadero papel en la caída de Ana Bolena y vuelva a brillar tan intensamente como lo hizo en la primera entrega de la trilogía.

(Una versión de esta reseña fue publicada el 6 de diciembre de 2013 en http://www.librosdeotrostiempos.blogspot.com.es)

convirtiéndose en “Cromwell”

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Esta novela ganadora del Man Booker Prize de ficción en el año 2009 aborda uno de los periodos históricos más amados por los británicos: el divorcio del rey Enrique VIII de Catalina de Aragón y su matrimonio con Ana Bolena, que resultó en la ruptura con Roma. La intriga política en que tuvo origen este suceso es examinada en la novela de Hilary Mantel desde el punto de vista único, aunque no necesariamente limitado, del brillante estadista Thomas Cromwell cuya entrada en los círculos de poder de la corte del rey Enrique tuvo lugar al tiempo del ascenso de Ana Bolena en la estima real. De este modo, Cromwell pronto se da cuenta de que Ana y él tienen ambiciones similares: doblegar a los sectores más tradicionalistas de la corte, y de hecho del conjunto de la sociedad, para conseguir alcanzar sus ambiciones, convirtiéndose ella en reina y él en, sencillamente, “Cromwell,” el sueño de sí mismo, que en buena parte se trasladaría a la realidad, al lograr pasar de ser “el hijo del herrero” a uno de los hombres más influyentes de la Reforma, y, de este modo, el brazo derecho del rey.

Cromwell comenzó su carrera como protegido del influyente cardenal Wolsey, que destacó por sus fundaciones de colegios mayores como el Colegio del Cardenal en Oxford y bibliotecas, y que perdió trágicamente el favor real por diversos motivos, entre ellos por las intrigas de los nobles que estaban celosos de su creciente poder. En la serie de acusaciones – 44 – que los consejeros del rey preparan contra Wolsey ya se atisba el germen de la Reforma, aunque en realidad la herejía era todavía perseguida y gravemente castigada. Se le acusa formalmente de “praemunire”: representar a una jurisdicción extranjera dentro del reino, mediante el ejercicio de su función de legado pontificio. Después de la muerte de Wolsey, quien, adivinamos, se envenena a sí mismo tras ser arrestado, Cromwell ve peligrar todo lo que hasta el momento había conseguido. Un hombre menos inteligente habría renegado de Wolsey cuando su caída era inminente, pero ¿qué habría ganado con ello más que el nombre de “desertor”?, razona uno de los muchachos a su cargo. Cromwell mantiene siempre una semblanza de fidelidad a su señor, al menos en apariencia, pues cuando Wolsey se traslada al norte él se queda en Londres, realizando sus funciones como miembro del Parlamento y maniobrando su acercamiento a Enrique, mientras no deja de defender a Wolsey en todas las agitadas discusiones que anticipan su caída en desgracia.

Sin duda en esta novela Hilary Mantel se propuso otorgarnos la dimensión más humana y más actual de Thomas Cromwell, un personaje que fue amado en la corte isabelina y denostado por los elitistas victorianos, que tenían una mala consideración de su bajo origen social. La percepción popular que se ha creado es la de un astuto y ambicioso manipulador sin entrañas. En su escuela católica Hilary Mantel se sentía oprimida por la gran veneración que se dispensaba a Tomás Moro, cuya imagen decoraba una cristalera de colores. Ya desde entonces comenzó a preguntarse si acaso Thomas Cromwell, que estuvo detrás de la ejecución de Moro el 6 de julio de 1535, no tendría algo que decir a su favor. Esta novela es la plasmación de esa curiosidad por introducirse en la mente del hombre que cambió Inglaterra para siempre y mostrárnoslo como un ser de carne y hueso, con una vida familiar honesta y una enorme capacidad de trabajo, preocupado por la prosperidad propia y por los destinos de su nación, capaz de distinguir las posibilidades del devenir histórico y hacer girar los acontecimientos de manera insospechada pero con éxito.

La cuidadosa representación de las actividades cotidianas en el hogar de Thomas Cromwell en Austin Friars es sólo uno de los elementos que integran la extraordinaria caracterización de Cromwell como un hombre a la vez ambiguo, que declara no conocerse a sí mismo y cercano, que seguramente se sentiría muy confortable en una sociedad como la actual, donde priman el esfuerzo y el progreso, al menos la mayor parte de las veces. La sutil técnica novelística por la que se consigue trasladar al lector la sensación de la vida intensa del protagonista es mediante un curioso desdoblamiento de la voz narrativa por el que el narrador se introduce en la mente de Cromwell y sin embargo nos narra sus pensamientos en tercera persona. A veces frases pensadas o dichas o escuchadas por Cromwell aparecen sin acotar en forma de diálogo, y esto y la persistente utilización del pronombre “él” han provocado un quebradero de cabeza a más de un lector poco avezado. No es una novela fácil de leer, pero eso es, precisamente, porque está muy bien escrita. Hilary Mantel diseña su propia técnica narrativa para introducirse en la mente de Cromwell.

Por lo que respecta a la caracterización de los demás personajes de la historia, ésta tiene lugar a través de la conciencia de Cromwell, pero el resultado final resulta muy convincente, pues todos los personajes rezuman vitalidad y credibilidad. Los jóvenes a su cargo en su casa son observados siempre con amor y un instinto protector, los nobles como el duque de Norfolk, con una mezcla de respecto y condescendencia, la pareja real formada por Enrique y Ana Bolena con ternura y un sano sentimiento de diversión ante sus excentricidades y las peculiaridades de sus caracteres.

Como nota final, señalar que esta novela mantiene la teoría del origen mágico de los Tudor, reflejado en la leyenda de Melusina, la mujer serpiente de la que se decía que procedía Jacquetta, la madre de Elizabeth Woodville, madre a su vez de Elizabeth de York, la madre de Enrique VIII. Cromwell, en la novela, es consciente de esta historia oculta de Inglaterra, y esto es lo que le hace ver que el matrimonio de Enrique con Ana Bolena es posible, a la luz de matrimonios reales, como el de Edward IV con Elizabeth Woodville, en los que la mujer es tenida por bruja. Pero, ¿hay mejor embrujo que el amor? Y, al hilo de la historia de Melusina, ¿no resulta una curiosa coincidencia que Ana Bolena se criase en la corte de Borgoña, a la que perteneció Jacquetta, la bisabuela del rey en quien originó la leyenda del poder mágico de Melusina?

(Una versión de esta reseña fue publicada el 15 junio 2013 en http://www.librosdeotrostiempos.blogspot.com.es)

El dulce thriller psicológico de Anxos Sumai

A-lúa-da-colleita

Una misteriosa mujer que ya pasa de los treinta años alquila un apartamento en un feo edificio situado en un paraje de gran belleza que domina una playa de la ría de Arousa, junto a la desembocadura del río Ulla, un edificio en el que se propuso vivir algún día en su ya distante adolescencia, y en el que espera romper con su vida anterior –vida a la cual no es ajena su inquietante “amiga” Bet– recuperar su salud y su belleza y disfrutar de la soledad perfecta.

En Madrid dejó a un novio pintor que la conocía por el nombre de Bet, esa otra versión de sí misma, la más cercana entre todas las apariciones que la visitan, la única que es capaz de introducirse bajo su piel y sacar de su interior cosas que nunca imaginaría, en sus períodos más sosegados, cuando es Nuria, que lleva dentro: como la desenfrenada pasión sexual, la voracidad frente a la vida, una fuerza creativa ingente y una violencia inusitada. Pero las vidas de Bet y las vidas de Nuria se superponen de manera tan confusa y peligrosa como para hacer perder a la protagonista toda noción de la realidad, ya que sus graves pérdidas de memoria la conducen a ignorar periodos completos de su existencia.

Es por esto que está condenada a repetir su pasado, en un eterno retorno del que no tiene escapatoria, como no puede escapar a la dualidad intrínseca a su identidad, y así, sin conocerlo, su llegada al apartamento del edificio con el que se obsesionó en su adolescencia no es sino un nuevo regreso.

¿Quién es ella realmente, Nuria o Bet, o una mujer que se mueve inciertamente en un espacio que corresponde a ambas? Nuria Uría-Bet comienza sus vacaciones decidida a dejar atrás la inestabilidad de su confusa identidad, a “reunificarse.” Pero pronto descubrirá la inutilidad de intentar acallar a Bet buscando llevar a cabo una vida en apariencia normal e intentando dominar los aspectos más salvajes de su persona mediante un estricto régimen físico. Su búsqueda de la luz la hará caer en un pozo más negro y doloroso que ninguno que hubiese antes conocido, y de este sufrimiento y esta lucha surgirán una nueva partida y un nuevo regreso, y una nueva mujer que no es ya ni Bet, ni Nuria, sino una criatura que acepta su indefinición, y que, con esto, encuentra finalmente un grado de satisfacción consigo misma.

El sueño de una domesticidad bohemia

G. B. Shaw subtituló Heartbreak House (La casa de los corazones rotos) como “Una fantasía en el estilo ruso sobre temas ingleses,” y el crítico Charles A. Berst ha diseccionado de manera excelente esta influencia rusa en la obra, que se debe por un lado a la asunción de un tono dramático que se asienta en la irrealidad de la ilusión y el sueño, a la manera de Chekhov, y, por otro lado, en lo que respecta a la carga temática, en una deuda notable a Tolstoy.

El ensayo de Charles A. Berst (“Heartbreak House: Shavian Expressionism”) fue incluido por Harold Bloom en su volumen recopilatorio de ensayos sobre George Bernard Shaw para la serie “Modern Critical Views.” Se trata de un ensayo crítico tan perceptivo y sutil en sus apreciaciones y en su estilo que nos hace pensar que la crítica constituye ciertamente el lado anverso de la literatura, y que toda gran obra literaria está sólo a medio terminar hasta que encuentra la plasmación ideal en un ensayo de su ethos.

Es sabido que G. B. Shaw escribía prefacios casi tan largos como sus obras teatrales, y este es casi el caso con Heartbreak House, que contiene un detallado esquema de presentación en el que Shaw se explaya sobre las predisposiciones temáticas de la obra. Por un lado están los dos grupos sociales dominantes que él identificaba en Europa en general y en Inglaterra en particular, por el otro lado, el trasfondo de la primera guerra mundial. Shaw intenta responder a esta pregunta: ¿qué tipo de sociedad ha sido responsable de la caída moral que supone la contienda? Su análisis parte fundamentalmente de Tolstoy. ¿Recuerdan aquellos salones ociosos en los que la aristocracia rusa se resguardaba de la realidad en Guerra y paz? Aquéllos son el antecedente de las salas y jardines de estas casas llenas de libros, viejos pianos y trastos, cuyas pequeñas mesitas acogen bandejitas de té a cualquier hora del día, con portalones que van a dar a jardines sólo medianamente cuidados, y lo más importante, que no contienen establos de caballos.

Para Shaw la sociedad inglesa a las puertas de la primera guerra mundial se divide en estos dos grupos: los bohemios (que moran en la Casa de los Corazones Rotos) y los equestres (que habitan Horseback Hall, o, la Mansión de los Caballos). Los “equestres” en la obra están representados por Lady Ariadne Utterword y su marido, un eficiente y poco imaginativo administrador del Imperio, que es capaz de trabajar dieciséis horas seguidas alegremente solucionando cualquier nimiedad burocrática. Por el contrario, a Hesione Hushabye, la matriarca de Heartbreak House, le encanta dormir. El sueño es en la Casa de los Corazones Rotos un ingrediente más de la vida diaria, como también lo es la hospitalidad: acogen a la neófita Ellie Dunn, que se encuentra frente al dilema de si aliarse con la Casa de los Corazones o a la Mansión de los Caballos… y no menor importancia tiene para la familia de Shotover, el capitán de la casa – barco de Heartbreak, la inspección psicológica de todos sus visitantes. 

Parece que dijeran los habitantes de Heartbreak House a sus visitantes: “¡Venid! ¡Seréis bien recibidos! ¡Pero no nos responsabilizamos de lo que podamos pensar de vosotros!” Y es así que la joven pero pobre Ellie, su padre el idealista pragmático y fracasado Mazzini, y el rico y poco escrupuloso empresario que pretende a Ellie son todos diseccionados en Heartbreak House, y, finalmente, el único que termina mereciendo unánime condena es el rico estafador Mangan. 

Los habitantes de la Casa de los Corazones Rotos son las clases cultivadas, adecuadas para el poder (la navegación de la casa-barco), pero han caído en el bohemianismo, en la pereza, en la neurosis, en “el sueño de una harlequinada apocalíptica” (Berst) y, los otros, los “ecuestres,” están más que dispuestos a tomar el timón. Captain Shotover nos advierte de que el arte de la navegación también es aplicable a nuestra propia vida: “¡Navegación! Apréndela y vive; o déjala y sé maldecido.”

En mi primera lectura ya identifiqué al capitán Shotover con Dios, y lo cierto es que se trata de un personaje preocupado por explicar “las maneras” de Dios. No cree en la Providencia de Mazzini. Es nuestra responsabilidad navegar correctamente por nuestra vida, así como gobernar nuestras naciones con juicio. La vida es un mar abierto en el que la naturaleza mide sus fuerzas con el hombre, y entre cuyos remolinos se revela la mano de Dios para el observador espiritualmente instruido.

(Originariamente publicado el 25 de noviembre de 2012)

De pronto, se fue el amor

ParaNoVolver

Después de visitar a su hijo Pablo, que se ha casado con una hermosa doctora en Leyes en Alemania, Elena, una barcelonesa criada en la burguesía de su ciudad, que acaba de rebasar los cincuenta años y que trabaja en una productora, regresa a su vacía casa de Barcelona profundamente deprimida. Su marido Julio, un prestigioso director cinematográfico, está en Nueva York celebrando el estreno de su última película. Ella sabe que le acompaña una nueva amiga, una jovencita no muy distinta a como ella fue a su edad. Sin saber cómo ni por qué, Elena empieza a llorar todos los días ante las películas sentimentales que se exhiben en los cines de barrio, y algún conocido le concierta su primera cita con un psicoanalista de la Universidad de Rosario, en Argentina, cuyos únicos temas tabú son el feminismo, la religión y los psiquiatras. Así comienzan la serie de sesiones en el despacho de su psicoanalista, “el Mago,” en el “santuario-burdel,” en torno a las cuales gira el hilo de la novela y que provocarán profundamente las pasiones de la paciente al tiempo que el Mago le hace confrontar los miedos y los anhelos que anidan en su interior. ¿Cuál es la validez real del inhumano método empleado por estos “acólitos de Freud”? ¿Sufre realmente Elena de envidia de las mujeres de sus dos hijos? ¿Ha sido herido su narcisismo por la reciente aventura de su marido? ¿Tiene un complejo de castración, causado por su retraimiento, que le hace envidiar la audacia y la pasión vital de sus amigos Eduardo y Andrea? ¿Arranca su frustración del sentimiento del fracaso de su generación frente al ideal de cambiar el mundo? ¿Cuáles han sido, finalmente, los errores y los aciertos en su papel como madre y como esposa?

Elena intentará encontrar la respuesta a estos interrogantes en torno a las tortuosas sesiones de psicoanálisis, que le parecen un juego complicado o una trampa, que tienen lugar puntualmente todas las tardes a las cinco, y a las que acude sin falta, unos días sintiéndose ridículamente sumisa, otros, eufórica, tratando de alguna manera de descubrir cuál es el cocodrilo que se esconde debajo de su cama, la naturaleza del pecado que ha cometido y que la devora por dentro, de hallar un remiendo o un parche que le posibilite seguir adelante, aunque ésta, su nueva vida de “vieja dama indigna” esté lejos de satisfacerla íntimamente. Pronto se dará cuenta de los peligros del juego psicoanalítico, al tiempo que se desarrolla su obsesión con el Mago, al que también denomina “el Impasible” o “el Imperturbable,” debido al doloroso efecto que ejercen sobre ella las “sesiones de castigo” en las que éste apenas le dirige la palabra. Al cabo del tiempo, la sustancia de las sesiones se repetirá en su mente incansablemente, y la novela entera consiste en el intenso monólogo por el que nos narra su experiencia psicoanalítica, y así nos la encontramos imaginando posibles situaciones con su analista, calibrando las historias que le podría contar y las respuestas que obtendría, o incluso concibiendo memorias falsas con las que satisfacer las expectativas freudianas del Mago. La vida es para Elena, al fin y al cabo, como esta novela misma, “un monólogo lleno a partes iguales de farsa y verdad.” Para no volver es una novela sobre la necesidad imperiosa, narcisista, de fantasear nuestras propias vidas, para vivirlas en las palabras y en las imágenes con las que nos las contamos a nosotros mismos, para mantener viva la ilusión de que somos unos seres especiales y de que decididamente merecemos, tal como anhela Eduardo, que una postergada, ansiada sorpresa nos aguarde en el buzón todas las mañanas.

(Originariamente publicado el 13 de julio de 2013)